Reloj de sol

¡Que los dioses maldigan al primer hombre que descubrió
cómo señalar las horas! Y que maldigan también
a aquel que en este lugar erigió un reloj de sol
para cortar y despedazar de modo tan infame mis días
en pequeños trozos. Cuando yo era un niño,
mi vientre era mi reloj; más seguro,
más fiel y más exacto que cualquier otro.
Este reloj me decía cuándo era hora
de ir a cenar, cuándo yo debía comer.
Pero en nuestros días, aunque yo tenga hambre
no puedo comer hasta que el sol no lo permite.
¡La mayoría de los ciudadanos vagan por las calles
doblados de hambre!

Tito Maccio PLAUTO (C. 200 a.C.)

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