Neuroinformación

La creencia en que el cerebro era incapaz de cambiar se basaba en tres fuentes: el hecho de que los pacientes con daño cerebral rara vez se recuperaban por completo; nuestra incapacidad para observar la actividad microscópica del cerebro vivo, y la idea —que se remonta a los inicios de la ciencia moderna— de que el cerebro es una especie de máquina maravillosa. Y aunque las máquinas hacen muchas cosas extraordinarias, éstas no incluyen la capacidad de cambiar y crecer. (Norman Doidge)

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