Cseslaw Milosz

 

Honesta descripción de mí mismo

Tomándome un whisky en un aeropuerto,
digamos que en Mineápolis

Mis oídos captan cada vez menos las conversaciones,
mis ojos se debilitan, pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas en minifalda, en pantalones o envueltas
                                                                           en telas ligeras.

A cada una la observo por separado, sus traseros y
sus muslos, pensativo, arrullado por sueños porno.

Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba
en lugar de entretenerte con juegos y diversiones de jóvenes.

No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho,
ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado
de la imaginación erótica.

No deseo a esas criaturas en particular, lo deseo todo,
y ellas son como el signo de una relación extática.

No es mi culpa que así estemos constituidos: la mitad
de contemplación desinteresada y la mitad de apetito.

Si después de morir me voy al cielo, tendrá que ser
como aquí, sólo que liberado de estos torpes sentidos,
de estos pesados huesos.

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las
proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios,
esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la
extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles.

Fuente

 

¿ARTE POÉTICA?
Por Czeslaw Milosz

Siempre he añorado una forma de mayor capacidad
que no fuera demasiado poesía ni demasiado prosa
y permitiera entendernos sin exponer a nadie,
ni al autor ni al lector, a las penas de mayor grado.

En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
brota de nosotros la cosa que ni sabíamos que dentro de nosotros existiera,
luego parpadeamos como si de dentro de nosotros saltara un tigre
y estuviera de pie, en la luz, con la cola pegando en sus costados.

Por eso con razón se dice que es el daimonion quien dicta la poesía
aunque se exagera afirmando que sea por cierto un ángel.
Es difícil entender de dónde este orgullo de los poetas
si les da vergüenza a veces cuando se ve su debilidad.

¿Qué hombre razonable querrá ser un estado de los demonios
que gobiernan allí como en su casa, hablan multitud de lenguas,

y como si fuera poco robarle su boca y su mano,
intentan por su conveniencia robarle el destino?

Porque lo enfermizo está en precio hoy día,
alguien podría pensar que sólo estoy bromeando

o que inventé una forma más
para elogiar el Arte sirviéndome de la ironía.

Había tiempos cuando se leían sólo libros sabios
que ayudaban a soportar dolor y desgracia.
Pero no es lo mismo que hojear las miles
de obras que provienen directamente de la clínica de psiquiatría.

Y sin embargo el mundo es diferente de lo que nos parece
y nosotros somos diferentes que en nuestro devaneo.
La gente guarda pues una honradez callada,
ganando así el respeto de sus parientes y vecinos.

Éste es el provecho de la poesía que nos recuerda
lo difícil que es quedarse uno la misma persona
porque nuestra casa está abierta, en la puerta no hay llave
y los huéspedes invisibles entran y salen.

Lo que cuento aquí, de acuerdo, no es poesía.
Porque las poesías pueden escribirse rara vez y de mala gana,
a la fuerza insoportable y sólo con esperanza
de que buenos y no malos espíritus dentro de nosotros tienen instrumento.

Traducción de JAN ZYCH

Fuente

 

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