Sociedad vigilada

Un hombre abre la cabeza al dueño de un local tras una trifulca por el tabaco · ELPAÍS.com
2.000 inspectores para vigilar el humo · ELPAÍS.com
«Si prohíben fumar no se llevan un duro». El Correo

Tres noticias relacionadas con la reciente ley antitabaco y la evolución que está teniendo su cumplimiento. Como era de esperar, ya ha habido denuncias a fumadores y agresiones a algún dueño de un bar (por defender el cumplimiento de la ley): ¿quién le indemnizará por los daños que le han ocasionado?, ¿el agresor?, ¿y si es insolvente?. Pero lo más sorprendente es que hayan aparecido esos ¡2.000! inspectores para supervisar que la ley se cumple. ¿Cómo se lleva a cabo ese trabajo? ¿Con qué horario? ¿En qué locales? Y ¿de dónde han sallido? Además, por lo que dice la noticia el número de inspectores es arbitrario en cada comunidad autónoma. No parece guardar ninguna relación con el número de fumadores y/o locales hoteleros con los que cuenta. Ahora nos vamos a dedicar -nos estamos dedicando ya- a vigilarnos los unos a los otros: la velocidad al circular con los coches (eso sí, con la inestimable ayuda de sofisticados radares), vigilantes para las zonas de aparcamientos, vigilantes para que nadie fume en los lugares prohibidos, videocámaras por todas las esquinas de las calles, las tiendas, los bancos. Una sociedad vigilida. Pero (y es lo que me ha incitado a escribir esta entrada): todos sabemos del enorme fraude fiscal que existe en este país y lo poco que se ha hecho para perseguirlo, y de la incapacidad -por su número insuficiente- de los inspectores de hacienda para descubrirlo. ¿Será que no interesa molestara a quienes defraudan al fisco porque defraudar no mata y fumar, pues fumar … puede matar? Propongo la siguiente prohibición: la ley antichicle.

«Si las piedras que cayeron me llegan a pegar con el filo, no lo cuento». El Correo

Este hombre, José Miguel Santofimia, casi no lo cuenta por tener que estar fumando fuera del local, por la prohibición de la nueva ley antitabaco. Fumar fuera de los locales públicos, también puede matar. En un instante.

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