Morena me llaman

 

La música popular de todas las épocas siempre ha presentado para intérpretes y oyentes, una fresca fuente de inspiración y nuevos materiales de trabajo. La versatilidad y curiosidad propias de la cultura colombiana, la capacidad de los habitantes de América para absorber información cultural, debido tal vez a la existencia de una herencia directa innegable de la cultura europea y mediterránea, con sangre de judíos, árabes y moros, hacen que no sea extraño encontrar en Colombia músicos dedicados a la interpretación de música sefardí. La integración de instrumentos locales obedece a un fenómeno que se viene presentando hace siglos, y es por esto que podemos hablar de que la diáspora, en términos musicales, aún continúa desarrollándose en Norte y Suramérica.

En un sentido estricto, el término sefardí se aplica a los judíos oriundos de España, es decir, a los descendientes de los que fueron expulsados a finales del siglo XV (1492, más exactamente) y que han conservado a través de los siglos rasgos culturales hispánicos.
Después de la expulsión o primera diáspora (la segunda ocurriría en el siglo XIX, hacia América) y fuera de la Península Ibérica, el repertorio que hoy conocemos como música tradicional sefardí ha llegado hasta nosotros utilizando principalmente la vía oral como medio de transmisión, ya sea en la intimidad del hogar o en reuniones de carácter social o religioso.

Seguramente algunos elementos judíos participaron en la vida musical de la España medieval junto con la cultura y tradiciones árabes y cristianas. El poeta medieval hispano-judío Yehuda Haleví en su obra Kuzari, habla ya de diferentes estilos de música que eran interpretados en las sinagogas.

Ese sistema propicia la improvisación como recurso expresivo en la ejecución musical y permite al cantor un cierto margen de creatividad y de aportación personal al desarrollo melódico dentro de la ortodoxia litúrgica. Dentro de la tradición de la música vocal sefardí, uno de los géneros
más importantes es el de los piyyutím o himnos métricos. Aunque la música litúrgica judeoespañola es puramente vocal, cuando las bacasot (súplicas o peticiones) son cantadas fuera de la sinagoga, lo hacen a la manera árabe, es decir, acompañadas de los instrumentos que le son propios.
En todas las culturas existen dos vertientes principales: la religiosa o litúrgica, y la profana o tradicional. Ambas están conformadas por música instrumental y por música vocal.

Fuente: La música sefardí

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Musica sefardí. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s