Muerte de un miliciano

“Hay fotos que no están hechas para recordar, sino para comprender. Imágenes que se convierten en símbolos de una época aunque nadie lo sepa cuando las  hace. Un tipo está tirado contra el talud de una trinchera, oye una ráfaga de una ametralladora, levana la cámara sin mirar siquiera. Lo demás es misterio”.

“la fotografía premiada nace en la imaginación de los editores y cobra relieve en la mirada del público que la ve”, reconoció Capa ante los micrófonos de la radio WNBC.

Robert Capa jamás pudo superar la Muerte de un miliciano, la mejor fotografía de guerra de todos los tiempos. La foto que le cuarteó el alma.

“…Todos me miraban a mi. … Fue entonces cuando comprendí lo que había sucedido. Los fascistas lo acribillaron. Pero yo lo maté”.-Le confiesa Capa a Gerda dos días después de tomada la foto.

“Fotografiar a las personas es obligarlas de algún modo a aforntar cosas con las que no contaban. Las sacas de su camino, de sus planes, de su trayectoria normal. A veces también es obligarlas a morir”

“Tengo veinticinco años y se que esta guerra es una parte del fin de mi vida, el fin tal vez de mi juventud. A veces me parece que con ella terminará también la juventud del mundo. La guerra nos ha hecho algo a todos. Ya no somos los mismos. El tiempo en el que vivimos está tan lleno de cambios que es difícil reconocerse en cómo eramos todos nosotros hace apenas dos años. No puedo ni siquiera imagina lo que queda por venir” —Del cuaderno rojo de Gerda.

Aunque la novela habla mucho de Capa, en realidad es un homenaje a Gerda Taro, una mujer cuya biografía ha cautivado a la autora.

Susana Fortes: Esperando a Robert Capa.

Muerte de un miliciano – La Leica III de Robert Capa capta el preciso momento en que una bala alcanza a un miliciano, registrando la imagen más famosa de la Guerra Civil española y la que para muchos es la mejor fotografía de guerra de todos los tiempos (…) Desde ese momento la controversia sobre la famosa fotografía no paró de crecer y se han publicado numerosos estudios tanto defendiendo como atacando la autenticidad de la imagen (…) Hay quien tiene dudas sobre si Capa realmente captó la muerte del miliciano, o fue un montaje, triste premonición de lo que sucedería más tarde ese mismo día. (…) En 1996, sesenta años después de la toma, se descubre la identidad del fotografiado: Federico Borrell García, natural de Alcoy, que tenía 25 años en aquel entonces (…) La teoría más aceptada es que, en efecto, el 5 de septiembre fue un día tranquilo, y por eso Capa salió con un grupo de milicianos a hacer algunas fotos por los alrededores, realizando varias carreras y simulando un asalto, hasta que de repente sonaron disparos y fueron atacados por tropas nacionales.

Entre las diversas teorías que se manejan sobre la foto están la Web de Luca Pagni, convencido de que es un montaje; Análisis de Muerte de un Miliciano [PDF; 330 KB], de la Universitat Jaume I y Proving that Robert Capa’s «Falling Soldier» is Genuine: A Detective Story, de Richard Whelan.

 

The mexican-suitcase o la maleta mexicana con miles de fotos de Capa, Taro y Seymour

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