Sobre la violencia o la naturaleza humna

Esta novela de Pavel Kohout tiene el interés de una novela policíaca con el añadido de que la trama se ambienta convincentemente en la Praga ocupada por los alemanes al final de la guerra, cuando se hunde el III Reich y el ejército alemán se retira hacia su país. No voy a desvelar la trama de la novela, sino remarcar la buena descripción de la psicología del asesino, un psicópata a quien la guerra potencia su trastorno y le permite, casi, transformarse en jefe guerrillero y en líder revolucionario. En la novela, de seiscientas páginas, hay otras historias contrapuestas a las del asesino, de personas que se mantinen al margen de la política luchando porque la justicia y la democracia pervivan en medio de la locura que es la guerra, de otras que abandonan su adhesión y servicio al ejército alemán guiados por principos humanos., de quienes , sin escrúpulos, se arriman siempre al lado del poder para así estar siempre a salvo. La crueldad, los sinsentidos de la guerra, el atractivo que sobre muchas personas puede ejercer la práctica de la venganza, de la violencia en todas sus maneras posibles, cuando el amparo de la guerra parece capaz justificarlo todo. Un atractivo que no solo ejerce su poder sobre un demente, sino que es moneda de cambio en otras muchas personas que, sin el escenario propiciatorio de la guerra, eran banqueros, padres de familia, amantes esposos, obreros metalúrgicos; gente de la que llamamos normal.
Sin quererlo, o tal vez no, reflexiona sobre los peligros de los nacionalismos, de las ideologías totalitarias o de aquellas que, aún sin serlo, proclaman superiores o especiales a quienes las secundan y, por ende, niegan la posibilidad de la existencia del otro a quien hay que arrinconar, humillar y, llegado el caso, exterminar. La brutalidad humana parece que de vez en cuando necesita crear unos cauces por los cuales poder navegar a sus anchas, unas veces la excusa es la religión, otras el color de la piel, el género, el idioma o la nacionalidad. ¡Qué más da! Lo inquietante de todo ello es no saber a ciencia cierta cuántos de nosotros sucumbiaríamos a ese ejercicio de la violencia si las circunstancias nos lo permitieran.
Finalmente, la novela nos ayuda a refrescar la memoria, a conocer un poco de la historia reciente de Europa y darnos cuenta de lo frágil y vulnerable que resulta mantener a una comunidad conviviendo bajo unas normas, unas leyes y un sistema en el que se reconozcan y se respeten los derechos de las personas. Aunque no sean perfectas.
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